La Gripe A como oportunidad para las TIC

cerdoEstamos viviendo una situación inédita para la historia escolar en nuestro país: la suspensión de las clases en todos los niveles del sistema educativo por un período prolongado y con el consecuente aislamiento de los chicos y jóvenes en sus hogares. Si bien es imposible dejar de pensar cómo impacta socialmente esta medida fragmentando aún mucho más las brechas no solo de acceso a la tecnología sino de salud, educación, necesidades básicas en general, es innegable que se produce un fenómeno respecto del aprendizaje autónomo al que debiera prestarse especial atención.

La indicación de los Ministerios de Educación a sus instituciones fue generar propuestas didácticas para que chicos y jóvenes trabajen en sus casa durante este período. Para construirlas, cada una de las instituciones, maestros y profesores apeló a que “tenía a mano” para intentar sortear en pocos días este desafío.

Si podemos despegarnos de lo coyuntural, es posible analizar las múltiples cuestiones didácticas que esta situación ha puesto en juego. La realidad ha traccionado sobre los modelos pedagógico-didácticos y las propuestas para el hogar que se han desarrollado interpelan fuertemente los principios básicos que la escuela actual sostiene acerca del aprendizaje. El modelo tradicional en donde el maestro o profesor transmite la información que sus alumnos deben acumular, cuyo seguro es la repetición que garantiza la “fijación”, hace agua cuando los chicos y jóvenes tienen que aprender en casa.

Ahora bien… ¿cómo lograr que esta circunstancia que estamos atravesando se vuelva una oportunidad para innovar, cuando los supuestos arraigados fuertemente tienen que ver con que el valor de la presencialidad asociado al “dictado” de clase como valor absolutamente irremplazable?. En esta nota conviven posiciones claramente encontradas al respecto de parte de los Ministerios de Educación de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires:

http://www.clarin.com/diario/2009/07/10/sociedad/s-01956022.htm

Mientras que la Ciudad dice que van a comenzar antes las clases el año que viene

“Estamos evaluando arrancar antes las clases el año que viene. Es una opción como otras tantas que analizamos ante esta coyuntura desatada por la pandemia”, dijo el ministro Mariano Narodowski en declaraciones a TN (…) “En este año no se alcanzan a dictar los contenidos educativos básicos (…)”.

Es necesario detenerse en esta frase para entender hasta dónde llegan los supuestos de la educación tradicional: la menor cantidad de días de asistencia a la escuela no revisten gravedad en cuanto al “dictado” de la totalidad de los contenidos si se considera la educación a distancia como opción (asistida por TIC, mejor aún). Sin embargo, la falta de asistencia a la escuela reviste enorme importancia cuando se trata de poblaciones escolares que viven en situación de pobreza y marginalidad.

Entonces… ¿por qué esto les preocupa a las escuelas (como algunas privadas) que segmentan socialmente grupos de familias en donde desarrollar el aprendizaje autónomo asistido por docentes debería ser claramente una meta formativa?

Sobre el tema del adelantamiento de inicio de clases la posición de la Provincia de Buenos Aires fue otra:

“En la provincia de Buenos Aires, la idea de adelantar el inicio de clases en 2010 no generó adhesiones. “No se puede compensar lo que se pierde ahora el año que viene. El ciclo lectivo comenzará el primer lunes de marzo y planificaremos a partir de ahí más de 180 días de clases”, dijo el director de Educación bonaerense, Mario Oporto.”

Aquí por lo menos se ve reflejada la superación de la idea de la mera “acumulación” como garantía del aprendizaje…

culpable-brote-gripe-porcina_1¿Para qué se pidió a los maestros y profesores que diseñaran y asistieran actividades a distancia si de entrada se considera que hacerlo “no sirve para nada” y que “los días perdidos deben ser compensados”?

Podemos ver claramente reflejada la concepción que sustenta este hecho: la de la inutilidad de la tarea escolar que se hace fuera de la institución. Acompaña a esta idea un supuesto academicista e iluminista de que el docente en persona es quien debe transmitir la información que se considera válida escolarmente.

Sin embargo, la educación virtual1 y la educación a distancia hace años que demuestran que estos principios no son los únicos que pueden regir el aprendizaje. Si en estos contextos se han comprendido estos cambios, ¿por qué la escuela no es capaz de asimilarlos dada la coyuntura que nos toca vivir? En la era de la información y el conocimiento, a donde el lugar del docente ya no es más el del transmisor privilegiado de la información, la enseñanza debiera poder concebirse dentro de variables diferentes a las que habitualmente se toman en la escuela.

Para empezar a desenmascarar problemas y buscar soluciones posibles, analicemos las características más frecuentes que adquiere la “tarea” que se le asigna chicos y jóvenes para realizar, sobre todo la que da para su desarrollo en espacios extraescolares:

  • Se plantea como sumatoria de “ejercitaciones” que carecen de sentido para el aprendizaje. El supuesto que las sostiene es el “refuerzo” de “lo visto” (identificado con corrientes conductistas del aprendizaje y la enseñanza que confían en la repetición como procedimiento que asegura el aprendizaje).
  • Reproduce frecuentemente lo que plantean libros de texto, alejados de las particularidades e intereses de cada grupo específico de alumnos. Muchas de las tareas incluso con las pautadas por lo propios libros.
  • Es ponderada por docentes y padres “por cantidad”. El supuesto en este caso es “a más tarea, más aprendizaje”. Vuelve la idea del carácter acumulativo del conocimiento, la misma que los adultos hemos vivido como “condena” en nuestra infancia y que sabemos de su alto grado de inutilidad.

Si pensamos en estas características multiplicadas por los 15 días de receso la ecuación es sencilla: los chicos se llevaron cantidad de hojas impresas o señaladas de un libro que debían completar.

¿Cuál fue entonces el principal problema de las actividades enviadas por las escuelas? Sin duda que han homologado el esquema de trabajo de todo el año escolar (el que trae de arrastre cantidad de limitaciones propias de modelos pedagógicos desactualizados) a la situación actual.

Claramente ha sido ignorado el enfoque de la educación a distancia, que lleva años y años de desarrollo. Aunque es necesario señalar que esto no fue intencional: fue producto del desconocimiento por parte de escuelas y docentes… Pero entonces: ¿por qué no pensar esta situación de aislamiento como oportunidad para desarrollar un esquema cualitativamente diferente de tareas, apoyado en los principios de la educación a distancia y el uso de las TIC para el aprendizaje autónomo? Esta situación nos puede conducir a mejorar en el futuro el valor de “la tarea”.

Vamos a centrarnos entonces en las características que definen la educación a distancia, sobre todo aquellas vinculadas con el uso de las TIC2:

  • Se basan en la promoción del aprendizaje autónomo, asistido, orientado o guiado por un docente que asume el rol de un tutor, dado que sigue y apoya el desarrollo particular del proceso de cada uno de sus estudiantes.
  • Es asincrónico: docente/tutor y alumno no necesariamente trabajan en el mismo momento. Los tiempos y espacios de aprendizaje se organizan de manera variada por parte de cada alumno.
  • Es un aprendizaje en cierto modo “solitario”, lo que motiva que las propuestas didácticas debe estar fuertemente asentadas en la posibilidad de generar interés en los alumnos para que no se desanimen y abandonen.
  • Cuando se le suman las TIC, debe asentarse en los principios del trabajo colaborativo que permita superar esa sensación de “soledad” y genere la posibilidad de construir conocimiento con otros.
  • Debe promover procesos de indagación que potencien las capacidades de buscar información, seleccionarla de acuerdo con criterios de validez y confiabilidad, organizarla, analizarla y transferirla a situaciones significativas de la vida cotidiana de los estudiantes para garantizar su interés y su valor formativo.
  • Las tareas o actividades no se plantean por acumulación o cantidad sino basadas en principios de profundización y construcción del conocimiento “tipo espiral creciente”, en donde se usa la información como base.
  • La evaluación se plantea centrada en seguimiento de procesos. La mera ejercitación o reiteración de información carece de valor formativo.

Ahora veamos estos principios, contrastados con algunos de los problemas que están apareciendo con estas “tareas” que la escuela ha enviado.

Muchas de las propuestas desarrolladas han delegado la responsabilidad de la organización del aprendizaje en los padres, como si pudiera trasladarse a ellos la expertiz docente. Esto se agrava en las familias a donde los padres necesariamente siguen concurriendo a trabajar y los chicos deben realizar solos las tareas, con una guía que ha sido pensada para que los padres se hagan cargo y no ellos mismos. Si profundizamos el análisis, nos damos cuenta de que además este tipo de acciones pone de manifiesto la profunda desconfianza y prejuicio que existe acerca de la capacidad que pueden tener o desarrollar niños y jóvenes de organizarse de manera autónoma. ¿No debiéramos estar enseñando esto? Si desde el vamos les damos como mensaje “-Uds no saben hacerlo solos” y tampoco les enseñamos cómo hacerlo, lo único que logramos es inhabilitarlos de la capacidad de aprender al tiempo que sobrecargamos a los padres de responsabilidades que no les corresponden.

Por otro lado, es cabe pensar en las características del trabajo del docente/tutor cuando asiste a distancia. En los casos más extremos, se ha ignorado directamente la figura del docente en la tarea asignada para este período: el maestro o profesor solo se limitará “a corregir a la vuelta” los “ejercicios” que se han dado. En los mejores casos, la tarea planteada se ha dado con la posibilidad de contar con la ayuda vía correo electrónico, foros o chat con los docentes. En estos últimos casos… ¿es posible asistir de la misma manera a los alumnos cuando se los tiene en frente que cuando se trabaja mediado por las TIC?3

El trabajo tutorial implica un seguimiento individualizado de los alumnos: hablarles permanentemente en general -a todos como grupo- provoca que muy pocos se sientan motivados a responder. Cuando se disparan preguntas, habrá que tener en cuenta por qué medio se las plantea: un foro promueve intercambios de ideas, el email y el chat no… Los dos últimos contribuyen a sostener la comunicación “uno a uno”, pero dejan fuera el potencial del intercambio que un foro posibilita entre pares e incluso la riqueza de la intervención de docente/tutor cuyas mediaciones pueden orientar los conocimientos del resto del grupo.

Por otro lado, las consignas no pueden ser las mismas de siempre. El planteo de preguntas muy generales o por el contrario estrictamente centradas en la repetición de información, minimizan la calidad de la actividad y las capacidades que los alumnos puedan desplegar. Las propuestas didácticas deben promover estrategias de aprendizaje diversas y estar centradas en procedimientos heurísticos que trasciendan la mera repetición de información tipo “copiar y pegar”. Un punto esencial también es que favorezcan la interacción (con pares o docentes) y no el trabajo aislado.

Existen variadas estrategias basadas en principios de interacción y trabajo colaborativo en la web. Algunos sitios para encontrar estar propuestas podrían ser:

Eduteka http://www.eduteka.org/

Red Escolar http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar2008/proyectos/proyectos.html

El recientemente creado por el Ministerio de Educación de nuestro país, Aprender en Casa http://aprenderencasa.educ.ar/aprender-en-casa/docentes/propuestas-con-internet/

Ahora bien: si pensamos en desarrollar todos estos principios, nada mejor que valerse de una plataforma de educación virtual. Existen aplicaciones pensadas especialmente para desarrollar estas actividades, que incluyen la posibilidad de “colgar” archivos de lectura y video, organizarlos en bibliotecas virtuales, secuenciar actividades, contar con foro y correo interno, asociarse con otras aplicaciones más avanzadas como wikis, etc.

Algunas de estas plataformas son de código abierto y permiten adaptar su diseño y presentación a las necesidades de cada grupo o institución. Dentro de este grupo las más conocidas son las Moodle y con menos difusión pero mayor simplicidad en cuanto a su configuración y uso encontramos Atutor.

No se requieren habilidades avanzadas para utilizar estas plataformas. En las escuelas suele haber un profesor o maestro “especialista” que puede constituirse en el administrador del “campus”. Para los usuarios, se necesitará solamente iniciar el proceso con la misma lógica de registración que aplicamos para utilizar cualquier sitio en donde los usuarios requieran permisos de acceso. Lo demás, es solamente ir siguiendo las posibilidades que la plataforma ofrece.

Por último es necesario pensar en que estas propuestas deben superar la fragmentación propia del trabajo escolar: la división “por materias” va en detrimento del acercamiento de las propuestas a la resolución de problemas significativos y cotidianos, que integren o articulen las áreas al servicio de complementar conocimientos y sentidos de lo que se aprende. Recibir tareas diversificadas y desarticuladas sólo contribuye al valor de la sumatoria y la acumulación del conocimiento y la ponderación “por cantidad” que antes cuestionábamos.

El aprendizaje a distancia se ve enriquecido cuando acerca a los alumnos a estrategias y procedimientos que implican nuevos desafíos: cuando reitera el mismo accionar de la vida escolar cotidiana, está condenado al fracaso. Aunque en realidad, si hilamos un poco más fino, podríamos ver que cualquier aprendizaje que se plantee dentro o fuera de la escuela requiere de este condimento esencial. Aprovechemos esta oportunidad para acercarnos a las innovaciones didácticas, aquellas de las que los docentes siempre nos excusamos por falta de tiempo para experimentarlas. Hoy tenemos el tiempo, tenemos los recursos, tenemos las circunstancias que nos lo permiten: ¡sólo hay que animarse a hacerlo! Esperamos que con este post podamos ayudarlos a pensar y revisar lo que se está haciendo con la mejor voluntad de las escuelas y los maestros.

1 Para profundizar: Elena Barbera y Antoni Badia. HACIA EL AULA VIRTUAL: ACTIVIDADES DE ENSEÑANZA Y APRENDIZAJE EN LA RED. Universitat Oberta de Catalunya, España. www.rieoei.org/deloslectores/1064Barbera.PDF

2 Para ampliar: Kozak, Débora (2003) Innovación pedagógica en la Educación Superior y nuevas tecnologías: entre hacer “más de lo mismo” o innovar de verdad. Universidad de Belgrano. Cuaderno de Trabajo Nº 100. Abril 2003. www.ub.edu.ar/investigaciones/dt_nuevos/100_kozak.pdf

3 Para ampliar sobre este tema recomendamos ver Adell Jordi y Sales Auxi: EL PROFESOR ONLINE: ELEMENTOS PARA LA DEFINICIÓN DE UN NUEVO ROL DOCENTE. http://www.ice.urv.es/modulos/modulos/aplicaciones/articul1.htm

2 Responses to “ La Gripe A como oportunidad para las TIC ”

  1. Hablando de significatividad así como también de articulación de conocimientos, nunca recibí un artículo tan oportuno como este, que yo recuerde.
    Con un grupo autoconvocado estamos organizándonos para hacer trabajo en conjunto con organizaciones barriales y poder construir soluciones eficaces en conjunto; una de las cuestiones que más ruido hizo en los últimos meses fue justamente esta medida, que excede en espotaneidad como no podía ser de otra manera debido al fenómeno surgido hace meses(siempre uno reacciona cuando se le viene la noche, pareciera, y siempre con espotaneidad que, por desgracia, no es lo mismo que creatividad).
    Justamente desde el Ministerio delegaron la responsbilidad a personas que, por circunstancias inherentes a la realidad del país, no pueden solventarlas, y algunos colegas de la agrupación trataron de complementar el déficit causado por una seguidilla de faltas en la innovación didáctica, descubriendo cuán poco efectiva es una educación planteada como se plantea hoy, bancaria y vacía de sentido.

    Creo que este pantallazo nos va a ayudar a entender por donde movernos para seguir abordando esta problemática, eso sí, sin ayuda de las TIC, porque todavía es lejano pensar que están a la disposición de los habitantes del campo donde trabajamos, pero sí quizá con una redefinición de nuestro rol como educadores “complementarios”.
    Muchas gracias por compartirlo.
    Un abrazo grande Débora.
    Nacho.

  2. [...] como hemos posteado en “La gripe A como oportunidad para las TIC”, creemos que es posible capitalizar positivamente la experiencia del receso escolar que atravesamos [...]

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