¡Basta de alfabetización digital!

Par(t)enteLas estrategias para incluir tecnologías en la escuela han atravesado varios períodos: el ya superado de la enseñanza de la informática fue trascendido por el de la alfabetización digital. Tras el argumento de superar “la brecha digital” existente entre quienes acceden a las TIC y quienes no, sobrevino la estrategia “globalizadora” de la alfabetización digital.
Hemos compartido la idea de que hoy cuando se habla de alfabetización básica se debe incluir la alfabetización digital. Sin embargo, de ahí a considerar que la estrategia preferencial de la formación de los docentes en TICs es ésta hay un abismo.
El otro día releía el artículo de Diego Levis, “El huevo o la gallina en la formación de docentes en TICs”, en donde se plantea una revisión interesante acerca de las definiciones políticas en torno a estos temas y un análisis acerca de su escaso impacto.
Siempre que se debate sobre qué y cómo enseñar a los docentes acerca de las TICs surge el fantasma entre los formadores de “-Pero cómo vamos a enseñarles estrategias didácticas usando TICs si no saben prender una computadora…”.
Más allá de la fuerte desvalorización que esta apreciación representa acerca de las capacidades de los docentes, es necesario aplicar el mismo principio didáctico que se sostiene para la enseñanza en general: es imposible aprender algo que no interesa.
¿Es factible pensar que un docente que trabaja agobiado por las múltiples tareas, el clima escolar, el pluriempleo, la violencia escolar, etc. estará motivado para querer aprender cuestiones instrumentales de tecnología? Claramente no. Entonces, ¿por qué seguir sometiéndolos al tortuoso aprendizaje de las partes de la máquina y “el paquete ofimático”?
No existe posibilidad alguna de dotar de sentido las prácticas de formación de los/as docentes si no es trabajando sobre sus propias necesidades. Para eso hay que trascender la etapa de la meta tan mentada de la “alfabetización digital” y empezar a transitar instancias formativas que atiendan a los problemas didácticos, es decir, que permitan a los/as maestros/as y profesores dotar a la enseñanza de una nueva mirada y trascender el trabajo rutinario que hace perder el interés tanto a ellos como a los/as estudiantes.
El sentido esencial de las prácticas docentes está en la enseñanza. Si pensamos en sumar las TICs a las aulas debería ser claramente por la vía de la formación en estrategias didácticas que permitan al docente mejorar sus prácticas cotidianas.
De más está decir que si la alfabetización digital no es efectiva hoy para los docentes menos aún lo será para los/as alumnos/as. Empecemos a poner en juego las capacidades tecnológicas al servicio del desarrollo de proyectos que convoquen y motiven, porque sino –como en tantas otras ocasiones- vamos a quedar atrasando unos cuantos años.

Imagen | Creative Commons License photo credit: piermario

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